Exposición al sol: recomendaciones y consejos para el cuidado de la piel

Nacionales 18 de noviembre de 2020
Especialistas nucleados en la Asociación Argentina de Cirugía explicaron que es fundamental incorporar la premisa de cuidad la piel en cualquier época del año y realizar un chequeo de control anual aún en pandemia.
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Con la llegada del verano aumentan las posibilidades de una mayor exposición al sol, y si bien es importante saber que la piel hay que protegerla y cuidarla durante todo el año, durante las altas temperaturas se deben extremar los cuidados.

Si bien el cáncer de piel es el más común, no encabeza las estadísticas mundiales porque tiene menores tasas de mortalidad respecto a otros cánceres, no obstante algunos carcinomas pueden dañar gravemente la salud e incluso provocar la muerte. Es por eso que la Asociación Argentina de Cirugía informó algunos conceptos para la prevención y tratamiento de esta patología.

Los especialistas nucleados en la entidad explicaron que es fundamental incorporar la premisa de cuidad la piel en cualquier época del año y realizar un chequeo de control anual aún en pandemia. Los tumores malignos más frecuentes en la piel son el cáncer de piel no melanoma (carcinoma basocelular o espinocelular) y el cáncer de piel melanoma (que es un tumor más agresivo y con mayor  tasa de mortalidad.

La principal causa relacionada es la radiación ultravioleta (UV) proveniente de la exposición solar durante toda la vida y principalmente en los primeros 10 años de vida. También son fuente de radiación UV las formas artificiales de bronceado (camas solares, cabinas y lámparas). Por tanto decimos que es posible prevenir el cáncer de piel y por esto nos enfocaremos en las posibilidades y dificultades en su implementación.

¿Cómo debe ser la prevención en el adulto?
Es conocida y adecuadamente interpretada por la mayoría de  las personas. En las campañas de prevención encontramos pautas que van desde horarios de exposición, uso de protector solar, sombreros adecuados, hasta prendas con protección UV tanto en las actividades veraniegas como en la nieve. Debemos incorporar la premisa de que la piel se debe cuidar todo el año.

Además de recordar los signos de alarma para consultar y promover el chequeo anual para lograr un diagnóstico y tratamiento precoz, debemos incorporar el hecho de que un tumor de piel se ve, pero la radiación UV no se ve. Por lo que crear el hábito en el adulto no es sencillo, como tampoco enfrentar barreras socioculturales, como por ejemplo, el no querer salir a la calle con un sombrero de ala que nos proteja adecuadamente (cosa que no sucede en otros países). El adulto además no es sólo responsable de sí mismo sino de aplicar-enseñar las pautas de prevención a los niños. Esto nos traslada a un nivel con más posibilidades de éxito en prevención: el niño. 

¿Y en el niño?
La adquisición de hábitos en la infancia es fundamental y se logra con más naturalidad cuando son implementadas inicialmente desde el hogar. La información les llega de dispositivos electrónicos e instituciones educativas. Es interesante conocer cómo se implementa la fotoeducación desde el nivel inicial en países con alta incidencia de melanoma, que son modelo en prevención como lo es Australia. Desde pequeños, los niños ingresan al aula y su primera actividad es ver junto con su educadora la escala de colores que representan los diferentes grados de  radiación UV, identifican el color que tienen ese día  y relacionan los elementos de protección que necesitan utilizar para protegerse. El resultado es un niño, que sin cuestionar antes de exponerse al sol, escoge con total naturalidad un sombrero de ala, se coloca protector solar y está atento a los horarios.

¿Que debe motivar una consulta?
Una lesión/lunar, nuevo o preexistente, que cambie de forma, color, tamaño, sangre - se lastime, genere prurito o presente áreas que impresionen de curación espontánea. También amerita una consulta la exposición solar laboral o recreacional, los antecedentes de quemaduras solares importantes y el control de quemaduras por fuego u otras substancias.

Asimismo, aquellos pacientes con un fototipo (tipo de piel) de riesgo y los pacientes que tengan antecedentes personales o familiares de tumores de piel, deben permanecer en control según lo indique el especialista.

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