El Gobierno provincial acompañó el encendido de la última vela de Janucá

Provinciales 18 de diciembre de 2020
El gobernador Jorge Capitanich acompañó este jueves por la tarde el encendido de la última vela de Janucá, una de las festividades más emblemáticas y familiares de la religión judía. La fiesta de las luminarias tiene un significado ligado, fundamentalmente, a la renovación y la alegría.
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Junto con el ministro de Gobierno y Trabajo, Juan Manuel Chapo; el director de Cultos, Pedro García, el presidente de la Asociación Israelita de Beneficencia de Resistencia, Jaraz Uri y el Rabino Natan, Waingortin, Capitanich destacó “la importancia de participar y compartir la experiencia de una de las principales celebraciones religiosas de la comunidad judía”, en especial por su mensaje esperanzador en los tiempos que corren.

Por su parte, el rabino Natan Waingortin expresó: “El mensaje de esta fiesta tan hermosa es que la luz va a triunfar sobre la oscuridad. Vamos a poder sobreponernos a cualquier desafío o cualquier adversidad. Y así como las luces son pequeñas y se van prendiendo una por una, nosotros también con el esfuerzo vamos a producir milagros”.

Durante ocho jornadas Janucá evoca la victoria, hace 22 siglos, de los macabeos sobre el ejército seléucida que culminó con la recuperación del Gran Templo de Jerusalén. Según la creencia, en el templo ocurrió un milagro: los macabeos prendieron un candelabro de 7 brazos que permaneció 8 días encendido, aunque tenía aceite para una sola jornada.

Al respecto, el rabino explicó que “el milagro, más allá de los ocho días, es que se animaron contra todo pronóstico. Los judíos de aquella época nos legan como civilización occidental un mensaje tremendo: querer es poder y si nos animamos lo vamos a lograr”. “Eso es un mensaje para que podemos terminar el año de una forma pacífica, tierna, con mucho amor, con mucha bendición”, concluyó.

La festividad, que comenzó el jueves 10 de diciembre, al anochecer, y se extendió hasta hoy, incluyó el encendido de las ocho velas de un candelabro llamado Januquiá, cada una ellas sólo deben encenderse apenas iniciado el anochecer y no pueden ser utilizadas para otro propósito que no sea la contemplación y la reflexión.

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