Para fin de mes, 2.4 millones de personas deberían recibir la segunda dosis de Sputnik V

Nacionales 04 de junio de 2021
Para fin de mes, el Gobierno debería ver la llegada (y la aplicación) de 2,4 millones de segundos componentes de la vacuna Sputnik V para así respetar las 12 semanas establecidas en el esquema de vacunación. Los datos se desprenden de un análisis realizado por La Nación sobre el avance de personas inoculadas, según se reportó en el Monitor Público de Vacunación.
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En medio de una segunda ola de contagios, la Argentina logró acelerar la llegada de vacunas contra el coronavirus. El arribo de los refuerzos de la droga producida por el Instituto Gamaleya, no obstante, se ve atravesado por demoras y esto genera incertidumbre.

Ante las consultas de LA NACION, desde el Ministerio de Salud que conduce Carla Vizzotti aseguran que “se está trabajando” para eso. Este fin de semana, se estima la llegada de un vuelo desde Moscú con unas 500 mil dosis de la vacuna Sputnik V: el 80% ese total correspondería al segundo componente.

 
Si bien el anuncio se traduce en una medida que morigeraría la falta de aplicación de refuerzos, el total de personas que todavía aguarda la segunda dosis se mantiene alta. 

En la Argentina, hasta ahora y según datos del Monitor Público de Vacunación relevados por el sitio CovidStats, se han aplicado alrededor de 7 millones de dosis de la Sputnik V: solo 958 mil corresponden al segundo componente. Es decir, más de 6,1 millones de personas esperan la segunda dosis.

En un principio, según los datos del estudio publicado en The Lancet, la recomendación del Instituto Gamaleya -laboratorio detrás del desarrollo de la vacuna rusa- era espaciar las dosis 21 días, para así alcanzar una efectividad del 91,6% con las dos. Hasta ahora, no hay datos de seguimiento clínico con una sola dosis, pero un estudio realizado por la provincia de Buenos Aires arrojó presencia de anticuerpos en el 94% de las personas después de la primera aplicación.

“El escenario más incómodo es no saber cuánto tiempo tiene eficacia y cuál es la efectividad de una sola dosis a través del tiempo”, analizó el médico infectólogo y jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Eduardo López, en diálogo con este medio. El especialista destacó que el primer componente tiene una eficacia a 90 días, pero se desconoce su eficacia en un período prolongado en el tiempo porque no hay evidencia.

“Hipotéticamente, podría obligar a revacunar a los 6 o 9 meses”, arrojó López, porque “nadie sabe cómo y cuánto van a caer los anticuerpos a través del tiempo”.

Doce semanas

A fines de marzo, tras una Reunión Extraordinaria de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (Conain), el Ministerio de Salud de la Nación fijó un intervalo mínimo de doce semanas entre primera y segunda dosis. 

Si se cumpliera este esquema, el próximo 30 de junio unas 2,4 millones de personas deberían recibir el refuerzo para así completar su vacunación.

Esto implica que, si el ritmo con el que llegan y se aplican vacunas en el país se mantiene estable, autoridades sanitarias deberían decidir entre tres caminos: frenar la aplicación de primeras dosis para cumplir con esquemas; continuar con la aplicación de primeras dosis para así inmunizar a más personas; o alcanzar un balance entre los dos, los que demoraría el total de población inmunizada, pero garantizaría un margen de protección mayor en los ya inoculados de forma completa.

Ayer se reunió en Conain, pero según pudo saber LA NACION, no tuvieron tiempo de debatir cuál sería el camino a seguir una vez que se logre inocular una dosis a todos los grupos prioritarios actuales, hito que se alcanzaría antes de fin de mes, según confirmó Vizzotti.

López consideró que lo ideal –según su criterio- sería completar la vacunación de adultos mayores de 60 años para así “disminuir la mortalidad en los más vulnerables”. 

El argumento del médico que forma parte del consejo asesor presidencial es que, si bien más del 80% de los contagios se da en personas menores de 60 años, el 80% de las muertes se da en los mayores de 60.

“Mi opinión es completar la vacunación de dos dosis a adultos mayores de 60 años, porque pese a que ha bajado la mortalidad en esas edades, el 78% de los que fallece en la Argentina hoy es adulto mayor”, explicó el especialista, que añadió: “Si bien muchos han recibido una dosis, todavía no se ve el impacto en la efectividad de esa primera dosis, o no es clara por lo menos”.

En Europa, por las dudas que generó la vacuna AstraZeneca, Francia avanzó en combinar las dosis de la desarrollada por científicos de Oxford con las producidas por Pfizer o Moderna. Al ser consultado por si este tipo de prueba sería posible con la Sputnik V, López sostuvo: “No hay ningún dato para la intercambiabilidad de vacunas para la Sputnik V, hasta ahora”.

“Bajo protocolo, esto se podría hacer sin necesidad de pedir permiso y avanzar con un estudio clínico, el mayor problema es el tiempo que lleva y el número de individuos que participar”, señaló el infectólogo, quien destacó que un estudio de esta categoría podría ser “muy pertinente”.

¿Problemas con la producción?

“Sin comentarios”, contestaron a este medio desde el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF), que desarrolla junto al Instituto Gamaleya la vacuna contra el coronavirus Sputnik V, al ser consultados por rumores que indican que desde Rusia se han enfrentado algunas dificultades en la producción masiva de estas dosis, y desde el RDIF se negaron a hacer declaraciones al respecto.

Lo que convierte en desafiante al proceso que significa completar el plan vacunatorio con las drogas de origen ruso es que la primera y segunda dosis tienen componentes diferentes.

Mientras que en la primera dosis se recibe una vacuna con el adenovirus recombinante tipo 26 (rAd26), en la segunda se recibe una vacuna con el adenovirus humano tipo 5 (Ad5). En contraposición, las vacunas de AstraZeneca o Sinopharm, tienen el mismo componente entre primera y segunda dosis.

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